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Un equipo humilde busca crecer aprendiendo de sus compañeros y un equipo competitivo busca destacar aprovechándose de sus compañeros.

La humildad es una cualidad que te recuerda siempre quién eres y cuál es tu lugar. Las personas más grandes son las que menos buscan parecerlo. Cuando forman parte de un equipo son como una esponja. Se retroalimentan con sus conocimientos y permiten crecer a la empresa sin obstaculizar a los demás. Nunca compiten por ser los mejores, aspiran a ser mejores porque cuando te crees que eres el mejor dejas de crecer.

La competitividad es una cualidad ligada a la codicia, envidia y arrogancia. Las personas competitivas solo buscan el reconocimiento individual. No miran en realidad por la empresa. Solo buscan destacar por encima del resto y están constantemente pendientes del halago de los demás debido a su inseguridad. Quieren ser los mejores a toda costa, caiga quién caiga y piensan que si la empresa ha tenido éxito, ha sido solo gracias a ellos.

Si quieres llegar rápido sé competitivo.
Si quieres llegar lejos sé humilde.

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