CONSULTORÍA GRATIS

Llevad mucho cuidado con la reactividad.

Si esperas a que las cosas sucedan para reaccionar estás cometiendo un grave error.

Las personas reactivas mantienen una actitud pasiva ante la vida:
  • No actúa, si no hay necesidad de actuar.
  • No propone, si algo no lo obliga a ello.
  • No intenta ir más allá, sino que solamente responde en caso de que haya un estímulo que lo incite a hacerlo.
  • No suele prever las consecuencias de sus actos.
  • Reacciona de forma impulsiva frente a los problemas, casi siempre con agresividad o sintiéndose intimidado.
  • Rechaza el análisis de sus actos. Piensa que no vale la pena porque cada cada uno es como es y no se molestan en mejorar.
  • Se enfoca en los factores externos para descubrir las causas de sus problemas. Suele culpar a esos factores de su malestar.
  • Piensa mucho en cambiar de entorno como fórmula para resolver sus dificultades.
  • Las personas que se comportan así en una empresa, condicionan negativamente al resto del equipo.

Por ejemplo, un buen líder de equipo debe ser proactivo y su trabajo es detectar rápidamente la manzana podrida, para apartarla del resto con el fin de no contaminar el trabajo en común.

Toda dificultad que eludimos, no tardará mucho en preparar la venganza que perturbe nuestro reposo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *